lunes, 15 de febrero de 2010

Cartón, metal y cuero... ¿Por qué no?

Pasando al asunto, poco a poco, sin prisa y con pausas, para que mentir, el casco de Gimli sigue su curso con un ritmo mas lento de lo que me gustaría, pero al meno avanza, que ya es algo.

Como se puede apreciar, he acabado la cenefa del circulo, y me ha quedado el relieve de la dimensión exacta para que, dando la vuelta completa, acabe donde tenía que acabar, que estoy seguro de que si lo llego a medir y calcular, no me daba.


En lo que ahora me encuentro es enmasillando a pequeños tramos todo este relieve, y lijando poco a poco con cachitos de lija de 220 para metal (me di cuenta hoy, de que estaba lijando con lija al agua, O.O), que lo deja con un acabo superficial bastante bueno, pero me va a llevar bastante hacer todo el proceso. También sigo por igualar con masilla lo que me falta de la cruz, mas o menos el trabajo que venía haciendo hasta ahora.


La novedad real radica en el que estoy currando con el cuero para cubrir el casco (los famosos triángulos), que quiero que queden con la forma redondeadita y que además queden algo duros, así que se me ocurrió que lo ideal era hornear o cocer el cuero al horno sobre un molde con la forma del casco. Y ahí entró el metal en acción.


Como veis me fabricado una tosquísima base de spangenhelm en sobrantes chapa de 1,5 y 2 mm, moldeados a golpe de martillo sobre el yunque y soldado con MIG/MAG (aun me falta mucha práctica soldando). Le puse un nasal porque me hizo gracia. Esto todo lo hice en una tarde en el taller de clase, había acabado la pieza que tenía que hacer y utilicé mi tiempo libre en hacer unas cosillas para mi aprovechando recortes que total, hubieran ido a la basura.

La idea primaria, era saturar el cuero de agua, darle una especie de repujado en el centro del cuero para que fuese estirando y permitiendo esa forma redondeada sin hacer pliegues, adaptarlo al molde y agarrarlo con pinzas metálicas, y meterlo al horno a 80º durante un rato. Lo suficiente para que guardase la forma, cogiese algo de dureza, pero dejase la suficiente flexibilidad para poder adaptarlo correctamente al casco posteriormente.


La idea secundaria, era cocer el cuero en agua a 80º durante unos segundos y plantarlo en el molde.

Tras algunas consultas, resulta que el cuero que voy a aprovechar, está curtido al cromo, lo que imposibilita cualquier tipo de resultado favorable o semejante al deseado con las dos ideas que tenía en mente. Así que opté por un punto intermedio de vamos a improvisar y ver que pasa.

Primeramente, repujé el cuero como indiqué arriba, y lo puse sobre el molde y lo dejé secar. Cuando estuvo bien seco, lo retire del molde y comprobé que mantenía la forma bastante bien. Así que lo moje un poco en agua fría, y luego lo bañe durante 2 minutos en agua caliente del grifo (unos 45º), y de nuevo al molde. Espere 20 minutos que perdiese algo de agua, y luego 10 minutos de pistola decapadora a una distancia prudencial. Lo saque del molde (mantenía la forma perfectamente) y lo deje secar totalmente sobre un radiador.


¿El resultado? Pues el que veis en la siguiente foto. El cuero es todavía flexible, pero mantiene estupendamente la forma. Así que me conformo con lo obtenido, y me sirve para lo que quiero.


Aprovechando, como comenté en un comentario de la entrada anterior, Irmandiños vuelve en verano, en Septiembre. Todavía no hay muchos datos, así que hay que ser pacientes.
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