miércoles, 1 de octubre de 2008

Armadura 2.0: El arte de la imitación

Como comenté en la entrada anterior, tras los Irmandiños (evento del que realizaré una entrada en cuanto disponga de suficientes fotos y videos), voy a entrar un poco mas en detalle y con calma el las piezas individuales que componen mi armadura, en los métodos alternativos que empleé para que algunos colegas llevasen puntos de armadura, y que tal resultaron en batalla.

Las hombreras laterales, surgieron su buen camino como estaba previsto, hasta que ese camino se llenó de zarzas y dejé de ver por donde discurría. Bueno, entrando en detalle, simetricé (esta palabra no se si existe) ambas hombreras para que quedasen iguales. Y fueron bastante bien, pero cuando remache la primera me di cuenta de que los remaches de la placa superior me quedaron muy pegados a la placa inferior, articulando mas bien poco (algo que corregí rápidamente en la otra hombrera). Curiosamente, se hace valer la frase "Aprender de tus errores, para cometerlos yo" y bien es verdad que Axil, habiéndolo cometido el, me advirtió de dicho problema, y yo viéndolo claro rectifique los agujeros (pero no lo suficiente xD).


De todas maneras me quedaron muy bien, y la movilidad fue estupenda. Los tuve puesto todo el tiempo, incluido mi experiencia de arquero. Los daños sufridos en esta pieza fueron bastantes, la mayor parte del esfuerzo de tracción y compresión hizo que una de las hombreras tenga una grieta de unos 6 cm, pero fácilmente subsanable. El sistema de sujeción, con una sola correa rodeando el bíceps y un cordelito enganchado a la cota, es muy simple, y muy funcional, así que en mis futuras experiencias en este campo, seguiré utilizando este sistema.

Este modelo de hombrera, sirvió de referencia para unas "cutre" hombreras echas de retales de cuero en 5 minutos para un colega que llegó a mi casa sin puntos de armadura y se fue con el máximo. Aprovechamos unos retalitos de cuero negro, que sobró de las hondas de los fundíbulos, y con unos pocos remaches las hombreras quedaron acabadas.

Las hombreras superiores, eran más estéticas que útiles, y junto con el peto, no las usé mas que para formar una vez y sacar la foto. Tuve que ponerle un chachito de gomaeva a modo de parche acolchado para que el roce no me hiciese daño (a la larga) en el cuello.

Pasaremos ahora a los brazales, que siendo rigurosos, e imitando a los brazales reales y metálicos, deberían haber sido de doble pieza articulada con bisagra. Pero no había mucho tiempo, así que simplifiqué de manera rápida, y me cargué la parte que debería cubrir el dorso del brazo.

Me quedó bien en un principio, he incluso cómodo. Pero como todo, hay que llevarlo 4 horas encima para ver si realmente es cómodo, y... no lo fueron. El hecho de que el brazo se aun embudo, hace que con el tiempo el brazal tienda a bajar hacia la muñeca, aprietes lo que aprietes las correas. Además, un remache un pelín sobresaliente acabó haciéndome daño en la muñeca, por lo que tuve que improvisar un acolchado. Es una pieza que tengo que mejorar con tiempo, y hacer un diseño más cómodo.

Cabe mencionar, un diseño en símil cuero endurecido, que me saqué de la manga, usando cartón duro de base y forrado de polipiel. El efecto es tan bueno,
que los pones un símil al lado de un real y no se nota absolutamente nada la diferencia. De la misma manera se pudo ver este método en unas musleras.

Los guanteletes, se intentaron, pero la falta de tiempo echó por tierra su realización. La idea era hacer unos guanteletes del tipo reloj de arena en su modelo manopla. La verdad es que encontré unos por ahí con fotos desde diversos ángulos y me gustaron. Los guantes que iban a servir de base, los traté igualmente, que siempre protegen algo de los golpes malintencionados de los enemigos (amén de salvaguardar tus dedos después de 40 tiros con el arco). Surgió, entre otros un imprevisto no calculado, y es que para que den los puntos de armadura, debes llevar los pares (véase 2 brazales, 2 hombreras, 2 guanteletes…) por lo que llevar semejante mamotreto en el escudo era un poco ilógico y además incomodo, por lo que se descartaron definitivamente para proyectos futuros.

Teñir los guantes fue una odisea, el proceso lo tuve claro, pero el serraje chupa tinte a casco porrillo, y las junturas y costuras nunca consigues teñirlas del todo, pero al final quedaron bastante bien. De nuevo, a pesar de las múltiples advertencias de gente con más experiencia que yo en este campo… no usé guantes de látex, por lo que tuve las manos pintadas de tinte unos días (de tinte, de cola de contacto, de barniz, de pintura, de aluminio…).

El peto, a pesar de no tener utilidad comprobada, molestar, comprimir mi pecho y no ser demasiado estético, hay que reconocer que fue una obra de arte. Y no el peto en sí, sino la pieza de cuero remachada en el. Un repujado en cuero de 2 grifos rampantes enfrentados, con colores invertidos.

La verdad es que fue mi primer “repujado”, aunque solo fuese mediante el hundimiento de la parte exterior del cuero, ya que la vaqueta es más bien reticente a repujarse de otra manera. Como buen artesano, no tenía ni idea de lo que era un buril (ahora ya tengo unos pocos), así que improvisé, de pala use un viejo destornillador plano y de bola, un remache ciego de aluminio (si se que suena cutre, pero los resultados fueron excelentes).

Una vez acabado, le pillé el gustillo, y me compré unos buriles. Y ya hice un par de colgantes para unos amigos.

Y para acabar, comentaré un poco las piezas de las piernas. Para cubrir la abertura lateral de la cota de malla (hecha expresamente para infantería), opte por un faldón de 3 placas remachadas en articulación flotante (igualito que las hombreras) y aproveché las tres tiras del remachado para hacer un “ojal” y engancharlas al cinturón. Fueron muy cómodas (excepto para tumbarme a descansar), no las noté en batalla, lo que significa que articularon bien. Quizá uno de mis mayores logros.

Las musleras también tuvieron su aquel. La pierna es otra de esas partes del cuerpo que hace embudo, y todo lo que te enganches allí, cae hacia abajo irremediablemente (maldita gravedad xD). Así que además de la sujeción por correas a la pierna, hice otra a un cinturón que va por debajo de la cota. No fueron exactamente cómodas, pero me permitían correr a buen ritmo sin molestar demasiado, y cumplieron su función protectora.

La cota de malla, no sufrió apenas daños, aun no la he repasado a conciencia, pero ceo que solo perdí una anilla.

Tras acabar la experiencia de la armadura 2.0, solo me queda comentar mis conclusiones. Pienso que he llegado al máximo exponente que me puede permitir el cartón sin recurrir a materiales plásticos, por lo que mi siguiente paso en el armadureo va encaminado sin duda hacía el cuero y el metal (sin prisa pero sin pausa). También he encontrado mi vocación, y me voy a centrar exclusivamente en la arquería (y todo lo que ella conlleva) además de la clásica espada corta.

Publicar un comentario